miércoles, 22 de octubre de 2008

Devocional 7

  • El mensaje de Dios:

Dios es justo y es el dueño de todo, en especial del tiempo, así que no nos corresponde a nosotros conocer como es la voluntad de Dios, pero sí debemos saber que su voluntad es: buena, agradable y perfecta. Por tanto debemos regocijarnos en el Señor y vivir de manera que cuando venga nuestro señor Jesucristo seamos dignos de estar en su presencia.

  • Promesa para mi vida:

2-Pedro, 3 dice: 9El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.

Y también: 13Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia.

14Por lo cual, oh amados, estando en espera de estas cosas, procurad con diligencia ser hallados por él sin mancha e irreprensibles, en paz.

Tenemos la promesa de que Dios nos da lo prometido en el tiempo justo porque quiere salvarnos y que no expiremos sin ver su gracia.

Además nos es prometido una nueva nación donde reine el amor y la justicia de Dios eternamente.

  • Mandamiento para obedecer:

En 2-Pedro, 3 está escrito: 9El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.

Y también: 13Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia.

14Por lo cual, oh amados, estando en espera de estas cosas, procurad con diligencia ser hallados por él sin mancha e irreprensibles, en paz.

El mandamiento dice que debemos arrepentirnos de nuestras faltas ya que el Señor nos quiere bendecir pero quiere también que enmendemos nuestras faltas.

Por otra parte para encontrarse con la nueva vida debemos vivir activos haciendo el bien y con integridad para ser dignos de estar con Dios.


  • Aplicación Personal:

Dios es fiel y siempre cumple sus promesas pero debemos ser dignos de alcanzar esas promesas por lo que nuestras vidas deben ser de continua mejora, ya que no somos perfectos, pero lo importante está en reconocer las faltas y enmendar el camino y seguir firme con el Señor para alcanzar Su gloria.


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