- El mensaje de Dios:
El señor aborrece al pecado mas no al pecador, el nos ama con su infinito amor y siempre nos quiere bendecir pero los hijos de desobediencia están en las garras del maligno y a merced de que les atrape; por tanto nos corresponde seguir a Dios como Josías siguiendo la ley de Moisés que dice que Dios es Jehová y es uno solo, y se Le debe amar sobre todas las cosas con todo tu corazón, con todas tus fuerzas y con toda tu mente.
Debemos aprender a ser hijos de obediencia para que toda nuestra descendencia sea salva y no caiga sobre ellos maldiciones y así no desatar la ira de Dios.
- Promesa para mi vida:
En 2-Reyes dice: 19y tu corazón se enterneció, y te humillaste delante de Jehová, cuando oíste lo que yo he pronunciado contra este lugar y contra sus moradores, que vendrán a ser asolados y malditos, y rasgaste tus vestidos, y lloraste en mi presencia, también yo te he oído, dice Jehová. 20Por tanto, he aquí yo te recogeré con tus padres, y serás llevado a tu sepulcro en paz, y no verán tus ojos todo el mal que yo traigo sobre este lugar.
El Señor establece que cualquier maldición generacional y la ira desatada por Dios no recae si uno confiesa sus pecados, pide con un corazón contrito y humillado y endereza sus sendas hacia el angosto camino impuesto por nuestro Salvador, Dios nos promete libertad contra el pecado y la maldición pero para eso nos pide obediencia.
- Mandamiento para obedecer:
2-Reyes establece: 19y tu corazón se enterneció, y te humillaste delante de Jehová, cuando oíste lo que yo he pronunciado contra este lugar y contra sus moradores, que vendrán a ser asolados y malditos, y rasgaste tus vestidos, y lloraste en mi presencia, también yo te he oído, dice Jehová. 20Por tanto, he aquí yo te recogeré con tus padres, y serás llevado a tu sepulcro en paz, y no verán tus ojos todo el mal que yo traigo sobre este lugar.
Por tanto lo que el Señor establece primero es el arrepentimiento y luego un redireccionamiento de nuestras vidas, cambiando los malos hábitos de pecado y haciendo lo correcto ante los ojos de Dios. Por tanto si pedimos que el Señor que nos perdone y no dejamos de pecar, simplemente estamos jugando a ser diferentes pero el Señor dice claramente que aborrece a los tibios y los arrojará de su boca, por tanto hay que aceptar la corrección que solo Dios nos puede infundir, debemos recordar a Santiago 2 20 cuando dice: “la fe sin obras es muerta”.
- Aplicación Personal:
El Señor quiere colmarnos de bendiciones, pero para eso hay que ajustar cuentas diariamente a Dios de nuestras faltas para lo cual es necesario tener un verdadero arrepentimiento y luego empezar a obedecer para ser salvo y que mi casa sea salva y de la misma forma mis generaciones.
No queda más que seguir los caminos del Señor y seguir al Verbo (Jesús) que nunca pecó porque era hijo de obediencia.

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